Hay algo que los manuales de crianza
nunca te dicen.
Cuando llevas tiempo con tus cuyes,
dejas de verlos como animales
de producción y empiezas a verlos
como lo que realmente son:
cada uno con su carácter,
su ritmo y su forma de ser.
Hay algo que los manuales de crianza
nunca te dicen.
Cuando llevas tiempo con tus cuyes,
dejas de verlos como animales
de producción y empiezas a verlos
como lo que realmente son:
cada uno con su carácter,
su ritmo y su forma de ser.