No hay alarma que lo despierte.
Su propio cuerpo ya sabe
la hora.
5 AM en los Andes peruanos.
Frío, oscuridad y silencio.
Mientras la mayoría duerme,
él ya está en el galpón.
Limpiando, revisando,
alimentando.
Las manos que sostienen
la escoba son las mismas
que sostienen el negocio
familiar. Las mismas que
conocen cada rincón
del galpón de memoria.
No hay glamour en esto.
No hay filtros ni edición.
Solo trabajo real, temprano
y constante.
Criar cuyes en Perú es eso.
Madrugadas frías, delantal
sucio, sombrero de paja
y la satisfacción silenciosa
de quien sabe que está
construyendo algo.
En SomosCuyPeru mostramos
esa realidad sin adornos.
Porque el que cría cuyes
merece que su trabajo
sea visto.
¿A qué hora empieza
tu día en el galpón?








