La mortalidad en terneros recién nacidos representa una de las principales causas de pérdidas económicas en la ganadería bovina. Durante las primeras horas y semanas de vida, los animales son especialmente vulnerables a enfermedades, condiciones ambientales desfavorables y errores de manejo.
La prevención comienza incluso antes del parto. Una madre bien alimentada, instalaciones limpias y un adecuado manejo del recién nacido aumentan significativamente las probabilidades de supervivencia.
A continuación, conoce las ocho principales causas de muerte en terneros y las medidas que pueden ayudar a reducir este problema.
1. Hipotermia
La pérdida excesiva de temperatura corporal es una de las primeras amenazas para un ternero recién nacido, especialmente en zonas frías, lluviosas o con fuertes corrientes de aire.
Cuando el animal permanece mojado después del parto o no cuenta con un lugar seco para descansar, consume rápidamente sus reservas de energía y se debilita.
Secar al ternero, proporcionarle un ambiente protegido y asegurar que pueda alimentarse cuanto antes ayuda a disminuir este riesgo.
2. Falta de calostro
El calostro es la primera fuente de defensas naturales del ternero.
Debe consumirse durante las primeras horas de vida para favorecer la transferencia de anticuerpos que lo protegerán frente a numerosas enfermedades.
Si el consumo es insuficiente o tardío, el riesgo de infecciones y mortalidad aumenta considerablemente.
3. Diarreas neonatales
Las diarreas representan una de las principales causas de muerte durante las primeras semanas.
Pueden ser provocadas por bacterias, virus, parásitos o deficiencias en el manejo e higiene.
La rápida deshidratación puede comprometer seriamente la vida del animal si no se actúa oportunamente.
Mantener instalaciones limpias y asegurar una buena alimentación reduce el riesgo.
4. Neumonías
Las enfermedades respiratorias suelen aparecer cuando existen cambios bruscos de temperatura, humedad elevada, mala ventilación o hacinamiento.
Los terneros afectados presentan dificultad respiratoria, decaimiento y menor crecimiento.
Una buena ventilación sin corrientes directas y una adecuada bioseguridad ayudan a disminuir su incidencia.
5. Infección del ombligo (onfalitis)
Después del nacimiento, el ombligo constituye una vía de entrada para bacterias.
Si no recibe un manejo higiénico adecuado, pueden desarrollarse infecciones que incluso llegan a afectar articulaciones y órganos internos.
La desinfección del ombligo inmediatamente después del parto forma parte del manejo preventivo recomendado.
6. Mala alimentación o falta de leche
El crecimiento saludable depende de un adecuado consumo de leche o sustituto lácteo de buena calidad.
Una alimentación insuficiente reduce el desarrollo, debilita el sistema inmunológico y aumenta la susceptibilidad frente a enfermedades.
También es importante introducir el alimento sólido de manera progresiva según la edad del animal.
7. Parásitos internos y externos
Los parásitos pueden afectar el crecimiento y provocar anemia, pérdida de peso y debilitamiento.
La implementación de programas sanitarios y de desparasitación, siguiendo la orientación de un profesional, ayuda a mantener un buen estado de salud.
8. Mala higiene y humedad
Las instalaciones húmedas, con exceso de estiércol o poca limpieza favorecen la proliferación de microorganismos.
Una cama seca, buena ventilación y limpieza frecuente de corrales, comederos y bebederos disminuyen la presión de infección y mejoran el bienestar de los animales.
¿Cómo reducir la mortalidad en terneros?
El éxito de la crianza depende de la prevención.
✔️ Supervisar el parto.
✔️ Garantizar el consumo oportuno de calostro.
✔️ Mantener instalaciones limpias y secas.
✔️ Proporcionar una alimentación adecuada.
✔️ Aplicar medidas de bioseguridad.
✔️ Vigilar diariamente el comportamiento y estado de salud del ternero.
La detección temprana de cualquier problema permite actuar rápidamente y evitar pérdidas importantes.
Ante signos de enfermedad o una mortalidad superior a la esperada, es recomendable solicitar un diagnóstico veterinario para identificar la causa y establecer el tratamiento más apropiado.
Conclusión
Reducir la mortalidad en terneros no depende de una sola acción, sino de un conjunto de buenas prácticas de manejo, alimentación, higiene y sanidad. Invertir en prevención mejora la supervivencia, incrementa la productividad y contribuye a una ganadería más rentable y sostenible.
En SomosCuyPerú compartimos información técnica y práctica para ayudar a productores y ganaderos a mejorar sus resultados mediante un manejo responsable y eficiente.
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